Está muy bien que la IA ayude a que el software sea más seguro, pero eso impone tareas ingentes de verificación y actualización sin romper cosas.
En junio de 2026 el célebre "martes de parches" de Microsoft marcó un récord con 206 vulnerabilidades, de las cuales tres eran "zero day". En julio ese récord se quedó en ridículo, porque se triplicó esa cifra. No es el único caso: Oracle, Chrome o Firefox están entre las empresas y proyectos que han visto cómo se han multiplicado las vulnerabilidades corregidas en sus últimas versiones. La culpa es de una IA que está ayudando a detectar todos estos problemas y hacer el software más seguro que nunca, pero eso está provocando un efecto colateral preocupante.
A veces, una vulnerabilidad crítica no reside en un único fallo, sino en una secuencia precisa de varias debilidades menores interconectadas, y eso es precisame...
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